Victor Hugo había dicho que en París bastaba "respirar para conservar viva el alma", pero bien sabía él que incluso en París, o tal vez allí más que en ninguna otra parte, las musas gustan también de manjares menos etéreos. Porque de París, como los niños, nos vino el restaurante, el chef y la crítica gastronómica. Fue allí donde la cocina aprendió a expresarse en clave literaria y la literatura a disfrutar de la elocuencia culinaria, cruzando sus destinos en una auténtica sopa de letras.



sábado, 7 de noviembre de 2009

"Asado Emperatriz" - Alejandro Dumas


El gran escritor Alejandro Dumas era un famoso gourmet y cocinero que escribió un libro de recetas de cocina donde figura la del famoso "Asado Emperatriz", que es como sigue: "Se toma una aceituna rellena con anchoas, y se coloca en el interior de una alondra limpia; la alondra se coloca dentro de una codorniz, ésta dentro de una perdiz y ésta a su vez se pone en un faisán. El suculento y aristocrático faisán se coloca a su vez cariñosamente dentro de un pavo, y el pavo, por fin, se embute en la cavidad abdominal de un cochinillo no demasiado grande, que se cierra al exterior muy pulcramente. Todo este paquetito se pone en una cazuela de asar bien untada de manteca y, según arte, vertiendo constantemente encima el mismo jugo que de él se desprende, se le deja asar a fuego lento. Cuando uno juzga que ya está a punto, se va procediendo en el sentido inverso, o sea, se sacan el pavo del cochinillo, el faisán del pavo, etc. Y así hasta que se llega al colmo de esta delicia culinaria, es decir, a la aceituna, en cuyo interior se alberga la sabrosa sinfonía de la anchoa "



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