Victor Hugo había dicho que en París bastaba "respirar para conservar viva el alma", pero bien sabía él que incluso en París, o tal vez allí más que en ninguna otra parte, las musas gustan también de manjares menos etéreos. Porque de París, como los niños, nos vino el restaurante, el chef y la crítica gastronómica. Fue allí donde la cocina aprendió a expresarse en clave literaria y la literatura a disfrutar de la elocuencia culinaria, cruzando sus destinos en una auténtica sopa de letras.



martes, 19 de enero de 2010

—. Hay al menos un detalle en el que los ricos,


los realmente ricos, son diferentes  del resto de la gente. Entienden de verduras. El resto de la gente, bueno,todo el mundo puede arreglárselas con un roast beef, un buen filete, langostas. ¿Pero te has fijado cómo en los hogares de los muy ricos, en casa de los Wrightman, o los Dillon, en casa de los Bunny y los Babe, siempre sirven los vegetales más hermosos y variados? Los petits pois más verdes, zanahorias infinitesimales, un maíz tan fetal y tierno que parece nonato, unas arvejas máschiquititas que los ojos de un ratón, y ¡qué espárragos tiernos! ¡Qué lechuga salida de la más fina tierra! ¡Que champiñones crudos! ¡Que calabacines!

Truman Capote plegarias atendidas

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