Victor Hugo había dicho que en París bastaba "respirar para conservar viva el alma", pero bien sabía él que incluso en París, o tal vez allí más que en ninguna otra parte, las musas gustan también de manjares menos etéreos. Porque de París, como los niños, nos vino el restaurante, el chef y la crítica gastronómica. Fue allí donde la cocina aprendió a expresarse en clave literaria y la literatura a disfrutar de la elocuencia culinaria, cruzando sus destinos en una auténtica sopa de letras.



lunes, 24 de junio de 2013


A Céline Cottin, su última cocinera, le dejaba notas de este tenor:

Mi más sincera enhorabuena y gratitud por su maravilloso boeuf mode. Ojalá acertara como usted con lo que voy a hacer esta noche. Ojalá mi estilo sea tan brillante, tan claro, tan sólido como su gelatina, mis ideas tan sabrosas como sus zanahorias y tan alimenticias y frescas como su carne. A la espera de concluir mi obra la felicito por la suya. ”
Marcel Proust

“Al deslizarse el chirriar de la manteca en la sartén” “no hubiera provocado un estremecimiento más voluptuoso en su estómago vacío que el lamento de la lluvia corriendo por los tejados y a la que su espíritu sólo estaba atento un instante para volver mejor a la sabrosa tortilla con trozos de tocino que llevarían enseguida al comedor…7”

Pasaje de: Espejo, Beatriz. “Marcel Proust, otra mirada.”