Victor Hugo había dicho que en París bastaba "respirar para conservar viva el alma", pero bien sabía él que incluso en París, o tal vez allí más que en ninguna otra parte, las musas gustan también de manjares menos etéreos. Porque de París, como los niños, nos vino el restaurante, el chef y la crítica gastronómica. Fue allí donde la cocina aprendió a expresarse en clave literaria y la literatura a disfrutar de la elocuencia culinaria, cruzando sus destinos en una auténtica sopa de letras.



lunes, 7 de enero de 2013



Lo que un hombre pone en la mesa es inseparable de su estilo.
Óscar Wilde


Comer forma parte insoslayable de la cultura humana. Lo que se lleva a la boca define una civilización entera..., y lo mismo puede decirse de los individuos. Porque no es igual almorzar unas tostadas con caviar que despacharse un pan flauta con mortadela y queso.

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